Chefs estrella · Martín Berasategui
Apertura
El 1 de mayo de 1993 abre su casa en Lasarte-Oria
En resumen
Con su mujer, Oneka Arregui, Berasategui abre su propio restaurante a siete kilómetros de San Sebastián. Seis meses después ya tiene una estrella Michelin.
Después de años en el bodegón familiar, Martín Berasategui quería un sitio propio. Lo encontró en Lasarte-Oria, a unos siete kilómetros de San Sebastián[1]. Allí abrió su restaurante el 1 de mayo de 1993[1].
No lo hizo solo. A su lado estaba su mujer, Oneka Arregui[1]. Ella se ocupa de la sala, del trato con los clientes en las mesas[2]. Él manda en la cocina.
Una casa con jardín
El restaurante está en la calle Loidi, con vistas a un jardín[3]. Es un espacio elegante, pero con el mismo espíritu generoso del bodegón. Berasategui siempre ha dicho que su éxito se debe a la pasión, al esfuerzo, a su mujer y a su equipo[3].
Una estrella en seis meses
La respuesta fue rapidísima. Seis meses después de abrir, la Guía Michelin le dio una estrella[1]. Era 1993 y el restaurante casi acababa de estrenar manteles.
En 1996 llegó la segunda estrella[1]. Lasarte-Oria, un pueblo industrial de Gipuzkoa, empezaba a aparecer en las listas de los grandes viajeros gastronómicos.
Un estilo propio
En aquellos años Berasategui definió su cocina. Platos originales y creativos, pero con sabor natural y producto local, del aceite de oliva al vino o el ajo[2]. Junto a los clásicos de la casa iban apareciendo creaciones nuevas[3].
También empezó a formar a jóvenes cocineros, una de sus grandes pasiones[2]. Por su cocina pasarían muchos chefs que después triunfarían con nombre propio.
Un salto valiente
Dejar el bodegón y abrir un restaurante propio fuera de la ciudad era un riesgo. Lasarte-Oria no era un destino turístico. Pero Berasategui confiaba en que la gente viajaría por su cocina, y la respuesta le dio la razón casi de inmediato[1].
Aquella primera estrella, en apenas medio año, fue la mejor señal posible. El cocinero que había ganado una estrella en el bodegón familiar volvía a conseguirla, ahora con un proyecto que llevaba su nombre en la puerta[1].
Treinta años después, la dirección sigue siendo la misma. La casa de Lasarte-Oria es el corazón de un pequeño imperio, y el lugar donde Berasategui sigue sintiéndose en casa[3].
Fuentes
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