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Redacta la Oferta de Empleo de tu Restaurante

Dicen que ya no queda nadie en el oficio. Sí que queda: leen tu anuncio en el móvil entre dos servicios, ven las mismas tres frases que en los otros cuarenta y siguen deslizando. Elige el puesto, cuenta qué es distinto en tu casa y obtendrás una oferta lista para publicar — y la explicación de por qué está cada frase, para que la siguiente la escribas tú.

Los cuatro movimientos de una oferta que sí recibe respuesta

Una oferta que funciona hace cuatro cosas, en este orden. Atraer, contar, ofrecer, pedir. Quita una y se nota enseguida: sin «ofrecer» no llegan candidaturas, sin «contar» llegan las equivocadas.

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    Atraer

    Empieza por él, no por ti

    Una o dos líneas que hagan que alguien de ese puesto lea la siguiente: la partida que tendrá, la sala, el ritmo, lo que en tu casa es distinto.

    En el móvil, el titular y las dos primeras líneas son todo lo que se lee. Empezar con «desde 1998 nuestro negocio familiar es conocido por…» es la frase más cara que puedes escribir: te cuesta el lector antes de haber dicho nada.

  2. 2

    Contar

    Di qué es de verdad el trabajo

    La partida o el rango, los cubiertos, cuánta gente hay en el turno, de quién depende y qué turnos son realmente. Concreto, no «un puesto variado en un entorno dinámico».

    Ser vago no te trae más candidatos, sino los equivocados: gente que a las dos semanas descubre que el trabajo era otra cosa. Ser concreto es un filtro que trabaja gratis y que en la prueba ya no te cuesta nada.

  3. 3

    Ofrecer

    Pon el sueldo

    Primero el sueldo si lo sabes, luego contrato, horas, cuán fijo es el cuadrante, comida, desplazamiento, formación, recorrido.

    Es el movimiento que la mayoría de ofertas se salta y el que decide si alguien responde. «Salario según valía» todo el mundo lo lee como «tan poco que no nos atrevemos a decirlo». Poner una cifra o una horquilla no cuesta nada y a menudo duplica las respuestas.

  4. 4

    Pedir

    Una acción, umbral bajo

    Una vía, no tres. «Manda un mensaje a este número, el currículum puede esperar» — y cuándo tendrá noticias.

    Pedir currículum y carta de motivación para un puesto de runner es una barrera, no una selección. Y decir cuándo responderás es la confianza más barata que puedes comprar: quien no recibe respuesta se queda con el trabajo de al lado.

Por qué la oferta es la palanca

Encontrar personal parece algo sobre lo que no tienes ningún control. Cuatro datos que demuestran que sí lo tienes.

  • El sueldo

    La palanca mejor documentada que existe: una oferta que indica una cifra o una horquilla recibe bastantes más candidaturas que la misma oferta con «salario según valía». Y es la corrección más barata posible: cambias una frase.

  • 2 líneas

    En el móvil, un candidato ve tu titular y las dos primeras líneas antes de seguir deslizando. Todo lo que quieras contar sobre tu casa va después del puesto y después del sueldo, nunca antes.

  • 48 horas

    Un buen cocinero rara vez se apunta a un solo sitio. Quien responde primero habla primero — y a menudo habla solo. Una oferta que duerme dos semanas es una oferta que volverás a publicar.

  • El cuadrante

    Aquello en lo que menos se confía de este oficio no es el sueldo, sino el horario. Ser concreto sobre qué días, qué servicios y cuántas horas es justo el punto donde te distingues de casi cualquier otra oferta.

Cada puesto sopesa cosas distintas

Un jefe de cocina y un friegaplatos no eligen por lo mismo. La herramienta sabe qué sopesa cada puesto y escribe hacia ahí — aquí van cuatro como ejemplo.

  • Jefe de cocina

    Lleva la cocina: carta, escandallos, pedidos, la brigada y el pase. Responde ante ti, no ante otro cocinero.

    Respóndelo en tu oferta¿Cuánta libertad tiene sobre la carta, de qué tamaño es la brigada y te metes tú en el pase?

  • Jefe de partida

    Lleva una partida durante el servicio — salsas, cuarto frío, plancha, pastelería — y su mise en place.

    Respóndelo en tu oferta¿Qué partida, cuántos cubiertos pasan por ella y qué se hace en casa en vez de comprarse hecho?

  • Camarero

    Se ocupa de la sala: acogida, comanda, el ritmo de una mesa, la cuenta.

    Respóndelo en tu oferta¿Cómo se reparten las propinas, cuántas mesas tiene un rango y cómo queda el cuadrante?

  • Friegaplatos

    Mantiene el office y la cocina limpios durante el servicio — el turno del que depende toda la cocina.

    Respóndelo en tu ofertaHorario claro, comida, cobrar puntualmente y si el idioma de la cocina importa.

Dónde la publicas cambia el texto

Publicar el mismo texto en tres sitios no funciona: en un portal de empleo se ojea, en Instagram se corta después de una línea.

  • Portal de empleo

    Se ojea en una lista de otras cuarenta. Titulillos cortos, párrafos cortos.

    • Pon los datos prácticos arriba: localidad, horas semanales, qué turnos, sueldo.
    • Aquí sí se permite una lista breve — cinco puntos como mucho para las tareas y cinco para lo que ofreces.
    • Una sola vía de contacto al final, más cuándo tendrá respuesta.
    • Nada de historia del local por encima del puesto.
  • Instagram o Facebook

    De donde en este sector llegan la mayoría de las respuestas. Escríbelo como una publicación, no como una oferta.

    • La primera línea tiene que funcionar sola — no se muestra nada más antes del «más».
    • Sin titulillos, sin lista de tareas, cuatro saltos de línea cortos como mucho.
    • La vía de contacto debe poder hacerse en diez segundos desde el móvil: un DM, un WhatsApp, «pásate el martes por la tarde».
    • Primera persona, la voz del propio local.
  • Tu propia web

    Este lector ya ha elegido estar aquí. El local puede describirse con más detalle — pero siempre después del puesto.

    • Titulillos cortos: la página primero se ojea y luego se lee.
    • Cuenta cómo es el equipo y de quién depende; es el único canal donde eso encaja.
    • Acompáñalo de una foto de la cocina o la sala de verdad, nunca de banco de imágenes.
    • Una sola vía de contacto, más cuándo tendrá respuesta.

¿Qué tono eliges?

El tono no es cuestión de gusto: tiene que encajar con tu casa y con quien buscas. Un candidato nota enseguida cuando una oferta suena a otra persona.

  • Cercano

    La voz de un anfitrión: primera persona del plural, palabras normales, alguien a quien le gustaría conocer a esta persona. Encaja con la mayoría de locales y con la sala. Elígelo si dudas.

  • Profesional

    Sereno, correcto, formal. Frases completas, sin emojis. La voz de una casa bien llevada que paga puntualmente. El tono más seguro para un puesto de responsabilidad y para grupos u hoteles.

  • Directo

    Frases cortas, datos concretos, nada decorativo. La voz de una cocina que dice lo que piensa. Funciona muy bien para puestos de cocina — pero no es una lista de exigencias y nunca es brusco.

Seis errores que arruinan una oferta

La mayoría de las ofertas no están mal escritas. Son indistinguibles — exactamente iguales que la del local dos calles más allá.

  • «Salario según valía»

    Todo el mundo lo lee como «tan poco que no lo decimos». Pon una cifra o una horquilla. Si de verdad aún no lo sabes, di con honestidad lo que sí puedes decir — no nada.

  • «Equipo joven y dinámico»

    Es un criterio de edad y no puede ir en una oferta. Además aparece en una de cada dos ofertas de hostelería, así que tampoco dice ya nada.

  • «Sin mentalidad de 9 a 5»

    Para quien lo lee significa horas extra sin pagar. Lo que de verdad quieres decir — que a veces se alarga — puedes decirlo con honestidad, junto con lo que hay a cambio.

  • El local antes que el puesto

    Tres párrafos sobre vuestra pasión y vuestra historia, y solo después el trabajo. Dale la vuelta: el puesto, el sueldo y solo entonces quiénes sois.

  • Una lista de doce requisitos

    Cada requisito de más espanta justo a quien dudaba si daba la talla — y esos suelen ser los mejores. Quédate con lo que de verdad hace falta.

  • Ninguna vía de contacto clara

    «Envía currículum y carta a info@» es una barrera para un runner, no una selección. Una vía, sin fricción, y di cuándo responderás.

Lo que no puede aparecer

Una oferta de empleo no puede seleccionar por edad, sexo, origen, religión, discapacidad o situación familiar. En hostelería casi nunca se hace a propósito, y casi siempre con las mismas fórmulas.

  • Nada de edad, ni disimulada: «equipo joven», «gente joven con ganas», una horquilla de edad, «recién titulado».
  • Nada de sexo: «camarera» si también contratas hombres, «chicos para el office», «chicas para la sala».
  • Nada de lengua materna ni de nacionalidad. Pide el nivel de idioma que el trabajo necesita de verdad, y solo si lo necesita.
  • Nada de foto en la candidatura, ni preguntas sobre hijos, salud o situación familiar.

Cómo funciona el diagnóstico

La puntuación de abajo suma cinco cosas hasta cien puntos. No están elegidas al azar: son las cinco que deciden si un buen candidato ve tu oferta, la abre y la contesta.

  • Sueldo indicado (25 puntos)El más pesado de todos, y el único que puedes arreglar gratis esta misma noche. Una oferta sin cifra ni siquiera la abre una parte de los candidatos.
  • Rapidez de respuesta (25 puntos)Dentro del primer día es excelente. Quien responde a los diez días habla con alguien que ya trabaja en otro sitio, por buena que fuera la oferta.
  • Número de canales (15 puntos)Un portal, tu propio Instagram, WhatsApp y el escaparate son cuatro estanques distintos. Cuatro basta; uno es demasiado poco.
  • Candidaturas al mes (15 puntos)Suficientes para poder elegir. A partir de unas doce al mes, el límite es tu tiempo y ya no la oferta.
  • Días hasta contratar (20 puntos)Cada día que la oferta sigue abierta lo pagas en horas extra y extras de plantilla. Menos de dos semanas es excelente; a las seis, la ganancia ha desaparecido.

Preguntas frecuentes

¿Esta herramienta es gratis?

Sí. No necesitas cuenta ni instalas nada. Tienes cinco ofertas al día; es lo que cuesta generarlas y es de sobra para dejar una vacante bien en dos o tres versiones.

¿De verdad tengo que poner el sueldo?

No tienes que hacer nada, pero es con diferencia la mayor palanca que tienes. Si aún no sabes la cifra, da una horquilla o di lo que sí puedes decir. «Salario según valía» es la única fórmula que conviene quitar del todo.

¿Se guarda en algún sitio lo que escribo?

Lo que escribes va una sola vez al módulo de lenguaje para redactar tu oferta y no se guarda en ningún otro sitio. Lo que ves en la herramienta se queda en tu propio navegador.

¿Puedo publicar la oferta tal cual?

Léela una vez y cambia un detalle para que sea de verdad tuya: un nombre, un día, algo que solo sabes tú. Comprueba además que cada promesa — sueldo, horas, contrato — sea cierta.

Mi puesto no está en la lista.

Elige «Otro puesto» y escribe cómo lo llamas tú: sumiller, pastelero, equipo de limpieza, recepción de noche. La herramienta escribirá hacia ese puesto.

¿Qué hago con las candidaturas que llegan?

Ponlas en el tablero gratuito de abajo. Lleva la cuenta de a quién has llamado, quién viene a la prueba y — lo más importante — quién lleva tres días esperando respuesta.

¿En qué idioma escribe la herramienta?

En el idioma de esta página. Si buscas a alguien en otro idioma, usa el selector de arriba para abrir la misma herramienta en ese idioma.