Escribir una Newsletter de Restaurante en 4 Pasos
Tu lista de correos es el único canal que de verdad es tuyo: ningún algoritmo de por medio, ningún alcance que se reduzca a la mitad el mes que viene. Y es el que nunca se usa, porque nadie sabe por dónde empezar. Cuenta en una frase qué tienes que anunciar y obtendrás un correo listo para enviar — tres asuntos, la explicación de cada párrafo y un clic hacia Gmail u Outlook.
Los cuatro movimientos de un correo que se lee
Una newsletter que funciona no es una bonita historia: son cuatro decisiones que el lector toma una tras otra. ¿Lo abro? ¿Sigo leyendo? ¿Me interesa? ¿Hago algo? Quita una y las demás dejan de importar.
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1
El asunto
La única frase que ve todo el mundo
Di en concreto qué pasa, en unos cuarenta caracteres, con la palabra más importante delante. El resto de la promesa va en el preencabezado: la línea gris que la bandeja muestra junto al asunto.
El noventa por ciento de tu trabajo se juzga por esta línea, y en el móvil solo se ve una parte. «Newsletter de marzo» no dice nada; «Carta nueva desde el jueves» lo dice todo.
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2
La apertura
Por qué escribes hoy
Una o dos frases que van al grano: qué hay de nuevo y por qué lo cuentas justo ahora. Sin saludo de tres líneas, sin «esperamos que estés bien».
El lector abrió el correo con una pregunta en la cabeza: ¿de qué va esto? Cada frase que retrasa la respuesta cuesta lectores, y ese primer párrafo es justo lo que muestra la vista previa.
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3
La noticia
Concreta, con fecha y detalle
Qué hay, cuándo es, cuánto cuesta y por qué merece la pena. Dos o tres platos con nombre valen más que diez adjetivos.
El detalle lo hace verdadero. «Un menú de temporada sorprendente» podría ser de cualquiera; «cuatro pases en torno al salsifí y la caza, 58 euros, todos los jueves de noviembre» solo puede ser tuyo.
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4
Una sola petición
Exactamente una cosa que hacer
Cierra con una acción clara —reservar, responder al correo, apuntar la fecha— en un solo sitio y con el enlace si lo tienes.
Dos peticiones juntas equivalen a ninguna: el lector no elige, cierra. Quien debía reservar y seguirte en Instagram acaba sin hacer ninguna de las dos.
Por qué una lista de direcciones vale más que seguidores
El correo es el canal más aburrido que tienes y lleva veinte años siendo el más rentable. Cuatro cifras que conviene recordar.
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36 € por 1 €
Las estimaciones del sector sitúan el retorno del email marketing en torno a treinta y seis euros por cada euro invertido: más que cualquier otro canal, precisamente porque llegar a tus propios clientes no te cuesta nada.
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1 de cada 20
Aproximadamente uno de cada veinte seguidores ve una publicación normal en redes. Entre un cuarto y la mitad de tu lista abre tu correo. Esa diferencia no es marketing, es propiedad.
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±40 caracteres
Más de la mitad de los correos se abren en el móvil, donde a menudo no se ven más de unos cuarenta caracteres del asunto. Lo que va después no existe para la mayoría.
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1 o 2 veces
Uno o dos correos al mes es el punto en que la gente te recuerda sin molestarse. Quien calla se olvida; quien escribe cada semana sin novedades acaba con bajas.
Cinco correos que un restaurante envía de verdad
No hace falta inventar un calendario editorial. Casi todo lo que enviarás cabe en cinco tipos, y la herramienta escribe los cinco de forma distinta.
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Novedad o carta nueva
El clásico: algo ha cambiado y tus clientes se enteran los primeros.
Envíalo al cambiar la carta, al abrir la terraza, con un cocinero nuevo o tras una reforma.
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Evento o noche especial
Una fecha, plazas limitadas y, por tanto, una razón real para reservar ya.
Dos o tres semanas antes, con un recordatorio cuatro o cinco días antes de la fecha.
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Llenar una noche floja
Corto, honesto y sin descuento: una razón concreta para venir ese martes o miércoles.
Envíalo de dos a cuatro días antes de la noche que quieres llenar, no tres semanas antes.
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Temporada o reapertura
El momento en que vuelves a existir: primeros espárragos, temporada de caza, terraza, vuelta tras el cierre.
Una semana antes del arranque, para que la primera semana ya se pueda reservar.
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Recuperar clientes
A quien lleva medio año sin venir. Sin reproches ni lástima: simplemente qué ha cambiado.
Dos veces al año basta, y casi siempre es el correo que más rinde.
Seis reglas para el asunto
Un asunto no es un título, es una promesa. Estas seis reglas hacen casi todo el trabajo; el verificador del final de la página pone a prueba el tuyo.
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La palabra clave, delante
En el móvil se lee el principio, no el final. «Menú de caza desde el 6 de noviembre» gana con holgura a «Ya está aquí otra vez: nuestro menú de caza».
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Unos cuarenta caracteres
Bastante corto para verse entero y bastante largo para decir algo. Por encima de sesenta se corta, justo donde estaba lo importante.
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Concreto, no ingenioso
Una fecha, un plato, un precio, un número de plazas. Los juegos de palabras gustan a quien los escribe y no a la bandeja de entrada.
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Escribe tú el preencabezado
Si lo dejas vacío, la bandeja muestra las primeras palabras del correo: casi siempre «Ver este correo en el navegador». Es espacio regalado que estás tirando.
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No grites
MAYÚSCULAS, tres signos de exclamación y «GRATIS» los lee igual un filtro antispam que una persona: como algo que nadie pidió.
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El nombre del local, no delante
Tu nombre ya aparece en el remitente. Ponerlo dos veces te cuesta la mitad del espacio visible sin añadir una palabra de novedad.
Seis errores que hacen ilegible tu correo
La mayoría de las newsletters de restaurante no están mal escritas. Están demasiado llenas.
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Tres temas en un correo
Carta nueva, menú de Navidad y una oferta de empleo: el lector no retiene ninguno. Un correo, un tema; el resto espera al siguiente.
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Empezar por uno mismo
«Estimado cliente, qué rápido ha pasado el año…». Cada frase antes de la noticia es una frase en la que alguien se marcha. Empieza por lo que hay.
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Sin fecha
«Pronto», «a partir del mes que viene» y «en las próximas semanas» no son fechas. Sin fecha no hay nada que apuntar en la agenda.
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Escribir solo cuando necesitas algo
Una lista que solo recibe correo cuando la sala está vacía lo nota perfectamente. Escribe también cuando todo va bien.
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Usar direcciones que no te dieron
Una reserva no es consentimiento publicitario. Pídelo aparte y guarda cuándo y dónde alguien dijo que sí.
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Esconder el enlace de baja
Quien no puede salir pulsa «spam», y eso te cuesta la entrega de todos los correos siguientes. Pon el enlace visible abajo.
Consentimiento, breve y correcto
Una newsletter a clientes entra en el RGPD y en las normas de privacidad electrónica. Se reduce a cuatro cosas, y las cuatro se resuelven en diez minutos.
- Pide el consentimiento aparte, con una casilla sin marcar o un campo de suscripción propio. Una reserva o una conexión wifi no son consentimiento por sí solas.
- Guarda cuándo, dónde y para qué se suscribió cada persona. Es la única prueba que tendrás si algún día te la piden.
- Incluye un enlace de baja visible en cada correo y tramita la baja de inmediato, no «en treinta días».
- Indica abajo quién eres: nombre del negocio, dirección y un correo al que respondas de verdad.
Cuándo conviene enviar
No existe la hora mágica, pero sí el mal momento. Cuatro reglas que se sostienen en hostelería.
- De martes a juevesEl lunes se ahoga en el atasco del fin de semana y el viernes por la tarde casi no se lee. Elige un día fijo y mantenlo.
- Cerca del momento de decidirEl restaurante del fin de semana se elige normalmente el miércoles o el jueves. Un correo que llega justo antes rinde más que el mismo el domingo por la noche.
- Con margen para reservarUn evento necesita de dos a tres semanas; un martes flojo, de dos a cuatro días. Al revés no funciona ninguno de los dos.
- Un recordatorio, no tresPara una fecha con plazas limitadas, envía un recordatorio breve cuatro o cinco días antes a quien no abrió el primer correo. Más que eso es insistir.
Preguntas frecuentes
¿La herramienta es gratis?
Sí. No necesitas cuenta ni instalas nada. Tienes cinco newsletters al día: es lo que cuesta generarlas y sobra para un mes de envíos.
¿Puedo enviar el correo directamente?
Puedes copiarlo o abrirlo en Gmail u Outlook con un clic, con el asunto y el texto ya rellenados. Léelo una vez, comprueba las fechas y envía.
¿Funciona con Mailchimp o con mi propio sistema?
Sí: copia el texto y pégalo en cualquier programa de envío. La herramienta escribe texto plano sin código de formato, así que encaja en cualquier plantilla.
¿Se guarda mi texto en algún sitio?
Lo que escribes va una vez al módulo de lenguaje para redactar tu correo y no se almacena en ningún otro lugar. Lo que ves en esta página se queda en tu navegador.
¿Cuántos correos debo enviar?
Una o dos veces al mes está bien para la mayoría. Mejor diez correos al año con contenido que uno semanal sin nada.
¿Cómo construyo una lista?
Con una casilla aparte al reservar, una tarjeta en la mesa, la pregunta al cobrar y un campo de suscripción en tu web. Cien direcciones reales valen más que mil compradas.
¿En qué idioma escribe la herramienta?
En el idioma de esta página. Si escribes a tus clientes en otro idioma, elígelo arriba en el selector.
¿Por qué hay una comprobación de seguridad?
Cada newsletter cuesta una petición real al modelo de lenguaje. Una comprobación invisible frena a los bots para que la herramienta siga siendo gratuita. Tú no tienes que marcar nada.