Apertura
Jaleo: las tapas desembarcan en Washington
En resumen
En 1993, tras cocinar en Nueva York, José Andrés abre Jaleo en Washington. Es su primer restaurante y el comienzo de la conquista de Estados Unidos a base de tapas.
José Andrés llegó a Estados Unidos con 21 años y 40 dólares en el bolsillo[1]. No tenía contactos ni dinero. Tenía oficio, energía y muchas ganas de trabajar.
En 1993 cocinaba en El Dorado Petit, en Nueva York[2]. Pero ese mismo año cambió de ciudad y dio el gran paso. Abrió Jaleo en Washington[2].
Qué es una tapa
Jaleo era un restaurante de tapas[2]. Hoy parece normal, pero en el Estados Unidos de principios de los noventa casi nadie sabía lo que era. José Andrés tuvo que explicar la idea plato a plato.
La apuesta salió bien. Jaleo fue el primero de una larga lista de restaurantes[2]. Con el tiempo, José sería considerado el gran exportador de la cocina española en Estados Unidos y el que introdujo allí el concepto de las tapas[2].
Un imperio que crece
Detrás de Jaleo llegaron muchos más. En 2003 abrió minibar, en 2004 Oyamel y más tarde Zaytinya, Café Atlántico y, en 2008, The Bazaar[2]. En 2009 Jaleo abrió también en Disney, en Orlando[2].
Cada local tenía su personalidad. Había cocina española, mexicana, mediterránea y de vanguardia. Pero todos compartían algo: la idea de que comer debe ser una fiesta.
Premios en su nueva casa
Estados Unidos le devolvió el esfuerzo. En 2003 la Fundación James Beard lo eligió mejor chef de la región del Atlántico Medio[2]. En 2011 fue nombrado mejor cocinero del año en el país[2].
Su grupo de restaurantes, hoy llamado José Andrés Group, sigue creciendo[3].
El nombre ya lo decía todo. Jaleo es ruido, fiesta y alegría, justo lo que José quería que los estadounidenses sintieran al compartir platos pequeños en una mesa llena. Era una forma de comer muy española, y él la convirtió en su seña de identidad[2].
Con los años, el cocinero inmigrante se convirtió también en decano del International Culinary Center de Estados Unidos, cargo que ocupa desde 2012[2]. Pasó de aprender a enseñar.
Todo empezó con un chico de 21 años y cuarenta dólares. Y con un bar de tapas en Washington que se atrevió a hacer algo que muy pocos habían intentado.
Fuentes
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