Formación
De la escuela de Girona a las cocinas de Can Fabes y elBulli
En resumen
Joan Roca estudia en la escuela de hostelería de Girona y completa su formación con grandes cocineros. De elBulli se lleva la idea de deconstruir; de Francia, la pasión por el vacío.
Joan Roca tenía claro que quería ser cocinero. El primer paso fue la Escola d’Hostaleria i Turisme de Girona[1]. Allí aprendió las bases del oficio que había visto en casa desde niño.
Pero la escuela era solo el principio. Para crecer, había que conocer las mejores cocinas del momento. Y en Cataluña había dos que marcaban el camino.
Can Fabes y elBulli
Joan pasó por El Racó de Can Fabes y por elBulli[2]. En la cocina de Ferran Adrià descubrió una idea que le cambiaría la forma de pensar: la deconstrucción[1]. Se podía desmontar un plato conocido y volver a montarlo de otra manera.
Aquellas estancias dieron fruto enseguida. En 1989 creó un plato que se haría famoso: el carpaccio de manitas de cerdo con aceite de boletus[2]. Era cocina catalana de toda la vida, vista con ojos nuevos.
El descubrimiento francés
A principios de los años noventa Joan viajó a Francia[2]. Allí se encontró con una técnica que pocos usaban todavía en los restaurantes: la cocción al vacío[2]. Trabajó también en Francia con el cocinero que ICEX cita como George Blue[1].
Volvió a Girona entusiasmado. Con el tiempo, el vacío a baja temperatura se convirtió en una de sus grandes aportaciones a la cocina[1]. Cocinar un alimento lentamente, dentro de una bolsa y a una temperatura exacta, permitía texturas que antes eran imposibles.
Enseñar lo aprendido
Joan nunca ha guardado sus descubrimientos para él solo. Lleva más de veinte años enseñando cocina[1]. Ha colaborado incluso con el curso Science & Cooking de la Universidad de Harvard[1].
De aquellos años de formación salió el cocinero que conocemos hoy. Curioso, técnico y muy apegado a la tradición. Un cocinero que mira hacia delante sin soltar la mano de la cocina de su madre.
Fuentes
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