Estrellas
La tercera estrella llega a Cala Montjoi
En resumen
En 1997 elBulli consigue la tercera estrella Michelin. Es el premio a una década de cocina cada vez más atrevida y llega en un momento de premios y reconocimientos.
Las estrellas de elBulli tienen su propia historia de subidas y bajadas. La primera llegó en 1975 y la segunda en 1983, antes de la era Adrià. En 1985 el restaurante perdió una, y no la recuperó hasta 1990[2]. Nada estaba regalado.
Durante esos años, la cocina de Adrià iba cambiando. En 1994 empezó lo que la propia casa llama cocina técnico-conceptual: platos que no solo se comen, también se piensan[2]. Ese mismo año, la Academia Internacional de Gastronomía le dio el Grand Prix de l'Art de la Cuisine[3].
Una racha de premios
En 1996 llegó la Clé d'Or de Gault-Millau, y el Club de Gourmets eligió elBulli restaurante del año[3]. El nombre de aquella cala de Roses ya sonaba en toda Europa. Faltaba la última confirmación.
Tres estrellas
Llegó en 1997. La Guía Michelin concedió a elBulli su tercera estrella[1]. Era la máxima nota posible, la que solo tienen un puñado de restaurantes en cada país.
Para Adrià y su equipo, el premio tenía un valor especial. No premiaba una cocina clásica y segura. Premiaba una cocina que se arriesgaba cada temporada. Ese año, además, la Generalitat de Catalunya le dio a la casa la Medalla del Turismo[3].
Lejos de relajarse, el equipo siguió acelerando. En 1997 empezó a tomar forma el elBulli taller, un espacio de creación separado del restaurante, que en el año 2000 se instaló en la calle Portaferrissa de Barcelona[2]. La idea era sencilla: crear fuera de temporada para sorprender dentro de ella.
La tercera estrella fue un punto de llegada, pero sobre todo un punto de partida. Con ella en la puerta, elBulli se preparó para dar el salto definitivo: de ser uno de los mejores restaurantes de España a ser el más comentado del mundo.
Fuentes
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