Estrellas
Una estrella Michelin con solo 26 años en Estany Clar
En resumen
En Estany Clar, en Cercs, Jordi Cruz gana una estrella Michelin con 26 años. Se convierte en el chef más joven de España en conseguirla y en el segundo del mundo.
Estany Clar está en Cercs, un pueblo del Berguedà, en el prepirineo catalán[1]. No es el lugar donde uno espera encontrar a una futura estrella de la cocina. Pero allí estaba Jordi Cruz, trabajando desde muy joven[1].
Llegó con poca experiencia y muchas ganas. Poco a poco fue ganando responsabilidad en la cocina. Y en esa cocina, lejos de todo, empezó a construir su estilo: técnica, precisión y mucha creatividad.
Un récord de juventud
Con 26 años llegó la gran noticia. La Guía Michelin le concedió una estrella a Estany Clar[1]. Jordi Cruz se convirtió en el chef más joven de España en ganarla[1].
Y no solo de España. La prensa catalana destaca que fue el segundo más joven del mundo en conseguirla[1]. Para un chico de Manresa formado en la escuela de su ciudad, aquello era casi increíble.
Lo que significa una estrella
Una estrella Michelin cambia la vida de un restaurante. Llegan clientes de lejos, llegan periodistas y llegan nuevas exigencias. Para un cocinero tan joven, también llega la presión de mantener el nivel cada día.
Jordi la gestionó con trabajo. Siguió en Estany Clar y siguió puliendo su cocina. Su nombre ya circulaba entre los profesionales como el de una gran promesa.
El comienzo de una cuenta
Aquella fue la primera de muchas estrellas. A lo largo de su carrera, Jordi Cruz ha sumado seis estrellas Michelin en distintos restaurantes[1]. Pero ninguna tiene el sabor de la primera.
La de Estany Clar fue la que demostró que la edad no importaba. Lo que importaba era el plato. Y Jordi, con 26 años, ya sabía hacer platos dignos de la guía roja.
Una estrella que se quedó
La casa de Cercs no perdió el brillo cuando Jordi se marchó. En noviembre de 2017, la misma noche en que ABaC ganó su tercera estrella, la prensa del Berguedà celebraba que Estany Clar mantenía la suya[2]. Llevaba ya unos cuantos años con ella[2].
Era una coincidencia bonita. El restaurante donde empezó todo y el restaurante donde llegó a la cima aparecían juntos en la misma lista[2].
Desde Cercs, su camino seguiría hacia Món Sant Benet y después hacia Barcelona[1]. Pero muchos recuerdan todavía aquel récord en un pequeño pueblo del Berguedà.
Fuentes
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